Ya
conocéis todos mi admiración por la obra literaria de John Connolly. Su
capacidad para crear atmósferas perturbadoras llenas de terror y acción es
magistral. Sus libros, protagonizados por el detective Charlie Parker, son una ventana
que te permite asomarte al lado perverso
de la vida, donde el bien y el mal están en constante lucha y en el que la
redención es un tema principal para gente que, a priori, parece tenerlo todo perdido.
En “Perfil
asesino” el autor se adentra aún más en la religión y en la moral. Un grupo de
anabaptistas, los conocidos como los anabaptistas de Aroostook,
desaparecieron sin dejar rastro en 1964 y ahora sus cadáveres han sido encontrados
a orillas de un lago. Paralelamente, una joven que hacía una tesis doctoral
sobre este grupo, Grace Peltier, es hallada muerta. Charlie Parker deberá
investigar estos casos y, así, terminará adentrándose en el tenebroso mundo del
reverendo Faulkner y sus hijos, auténticos depravados adictos al sadismo que
consideran que son nada más y nada menos que el canal de Dios para cumplir con
el apocalipsis.
Los malvados que crea Connolly son tan monstruosos por
dentro como por fuera. Son seres nauseabundos y muy feos con predisposición a
hacer daño por placer, no parándose ante nada ni ante nadie. Uno de los hijos
de Faulkner, además, tendrá especial predisposición para criar arañas
venenosas, incrementando más si cabe su capacidad para imprimir dolor.
Si te gustan las emociones fuertes, el
terror, la intriga, el conflicto entre el bien y el mal en escenarios llenos de
fantasmas del pasado y del presente, Connolly te muestra, sin lugar a dudas, un
mundo que te tendrá en vilo desde la primera página hasta la última.
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