Hace algunos meses tuve la suerte de encontrarme, como en otras ocasiones me ha pasado con otros autores, con el escritor japonés Natsume Sōseki (1867 - 1916). Lo conocí gracias a Sánchez Dragó, que le puso Soseki a su desaparecido gato y que ha publicado un libro con similar etiqueta como título. Sólo he leído por ahora una de sus joyas literarias, Kokoro, pero cada línea me ha impactado. Kokoro, que significa corazón, sentimiento, narra la historia de un chaval joven, estudiante universitario, y su amistad con Sensei (‘maestro’ en japonés), un hombre taciturno apartado de la vida que guarda un estremecedor secreto. Cuántas veces me he acordado de cuando estudiaba en la universidad y cómo, al igual que el protagonista, debía volver al pueblo a visitar a mis padres y, también al igual que él, me suponía profundas reflexiones y a veces no tan profundas volver al que consideraba asfixiante entorno paterno. Son esos personajes con los que te identificas, con los que tienes mucho en ...