lunes, 16 de julio de 2018

Viendo la serie “Sons Of Anarchy”


"Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo". Shakespeare

Os lo reconozco, “Sons Of Anarchy” me ha dejado tocado.  Una historia de un club de moteros mafiosos solo podía generarme, antes de verla, la ansiedad por pasármelo bien con escenas de acción y chistes malos de barra de bar. No obstante, me he encontrado una auténtica tragedia, un Shakespeare macarra que te llega directo al corazón.
Jax Teller es el vicepresidente de “Sons Of Anarchy”, un club fundado por su padre -excombatiente en Vietnam- y ocho personas más. Acaba de  tener un hijo,  a pesar de que su exmujer, drogadicta, casi,mata al bebé antes de nacer como consecuencia de sus adicciones.
El club de moteros,  además de tener un taller, se dedica al tráfico de armas y demás ilegalidades llegando, para ello, a acuerdos con el IRA y otras organizaciones para implementar sus turbios negocios.
Spoilers
Para hacernos mejor una idea del argumento de la serie, es necesario conocer a sus personajes. Jax Teller es hijo de Gemma Teller, una madre cruel, despiadada y calculadora cuyo papel a lo largo de la historia es tan crucial como trágico. Es la reina del club y todas sus decisiones las justifica por el bien de SU familia cuando, en realidad, no para de meter la pata. Enseguida te das cuenta de que lo que busca es mantener su posición de poder.  El padre de Jax, John Teller, murió en un “accidente” de tráfico hacía años, así que el liderazgo de los “Sons” pasó a Clay, otro de los fundadores, que acumula todas las características para ser odiado; su propia ambición desmedida y su crueldad destacan sobre las demás. Clay es el actual marido de Gemma. A lo largo de la serie, se sospecha que John fue asesinado por Clay  (aunque siempre queda la duda de que se suicidara, con la bendición de Gemma.

Jax se replantea el futuro del club. Encuentra unos manuscritos de su padre y se da cuenta de que él planteaba una salida legal a la organización (por eso, en cierta manera, podría haber sido asesinado por Clay  Así, todas las temporadas tendrán como hilo conductor el intento de Jax de sacar al club de  la ilegalidad. ¿Podrá hacerlo? He aquí la tragedia: cuanto más lo intenta, más se complican las cosas.

 Jax vuelve a encontrarse con Tara, una ilustre cirujana que fue su novia adolescente. Con ella tendrá otro hijo y ambos intentarán salir de Charming cuanto antes, pero siempre surge algo que lo evita, sobre todo cuando Teller ocupa la presidencia del club. El sillón lo cambia, como a todos los que pasan por él.

En Sons Of Anarchy se pueden ver muchos tipos de amor. El amor de pareja, como el de Clay por Gemma y Jax por Tara, o el amor fraternal entre los miembros del club. La lealtad se pone constantemente a prueba.
Pero es importante conocer al resto personajes:
  • Opie. Es el mejor amigo de Jax Quizás el  más trágico de todos junto a Jax. Intentó salir del club porque su mujer se lo pidió, pero se cansó de trabajar por cuatro dólares y volvió con su otra “familia”. Tenía dos hijos. Su mujer fue asesinada por órdenes de Clay creyendo que Opie colaboraba con la policía. Tig la confundió con Oppie y desató lo peor.  El asesinato de Opie en la cárcel me conmocionó y es una de las escenas más potentes de la serie.
  • Chibs. Es escocés y antiguo miembro del IRA. Su mujer y su hija viven en Belfast y conviven con Jimmy O, un siniestro personaje que se encargó se expulsar a Chibs del IRA y de robarle su familia.
  • Tig. Íntimo amigo de Clay, es un perturbado asesino con cara de estar muy mal de la cabeza.
  • Piney. El padre de Oppie también es de los viejos fundadores del club. Atado a una bombona de oxígeno, hay un momento en el que también quiere sacar a Samcro del pozo negro en el que está. Será asesinado por Clay.
  • Happy. Es lo más parecido a un psicópata dentro de un club de moteros.
  • Juice. Un puertorriqueño que jugará también un papel esencial a lo largo de la serie. Colaborará con la policía para no verse descubierto ante sus hermanos de Samcro por un secreto que lleva años ocultando; traicionará a Clay y hará lo que sea por no verse expulsado de los Sons.
  • Bobby. El tesorero del club es una de las mentes más preclaras y sus consejos son los más lúcidos que se pueden dar en la mesa del club.
  • Unser. Al principio Sheriff corrupto y luego colaborador del club sin más, este anciano también es uno de los principales protagonistas. Enamorado de Gemma desde siempre, se verá arrastrado por sus tramas.
  • Nero. Aunque aparece bastante tarde, este personaje es uno de los más interesantes,  por lo menos en mi opinión. Regenta una casa de alterne, tiene una relación con Gemma cuando esta se separa de Clay, es un antiguo drogadicto y pandillero que tendrá que volver a meterse en los asuntos turbios de su antigua banda pero, al final, consigue salir de todo. Su hijo tiene espina bífida, consecuencia de los vicios de su madre. Nero y Wendy -la madre del primer hijo de Jax, que dejará la droga también- son el arquetipo de personas que redimen sus pecados y, por lo tanto, de los pocos que sobrevivirán al baño de sangre y odio que va marcando el paso de las temporadas. Nero es quizás la mente más lúcida que aparece en la serie, incluso más que Bobby,  puesto que no turbia su juicio a pesar de todos los acontecimientos.

Como os decía, muchos de los miembros del club no tienen otra familia que el propio club. Aunque Jax intenta salir, se mete cada vez más en una espiral de muerte y destrucción, pero el cénit de todo llegará cuando Gemma mate a Tara, justo horas antes de que Teller se  entregue a la policía pactando una salida para su mujer y sus hijos. A partir de ahí, Gemma y Juice, que fue testigo, le echan la culpa a una banda de chinos y entonces la guerra estalla. Es cuando te das cuenta de que Jax no tiene solución, está condenado y, por tanto, si quiere un futuro para sus hijos, debe sacrificarse. Es un delincuente y un asesino y es consciente de que debe alejar a sus hijos de la banda y de Charming si quiere que no terminen como él. Jax debe enfrentarse continuamente en lo que en sociología llamamos un conflicto de roles. Su rol de padre frente a su rol de miembro-presidente  de una banda. Pero esto se ve constantemente en la serie. Muchos de sus personajes luchan por  conciliar los distintos papeles que deben desempeñar en la sociedad, aunque siempre gana el CLUB.

Muchos son los cadáveres de hermanos por el camino, por lo que la única conclusión posible es que, si formas parte de una banda de delincuentes de ese nivel, las posibilidades de terminar o en la cárcel o muerto son extremadamente altas.
Otro elemento destacable es el papel de las mentiras y las conspiraciones en el club. Son esenciales para entender las complicaciones a las que se deben enfrentar sus miembros.
Por último, qué decir de toda la simbología religiosa. El pan y el vino que aparecen en el último capítulo, justo antes de que Jax termine con todo y justo después del final junto a la sangre, como diciéndonos que se sacrifica por sus hijos. Redención, pecado, expiación, penitencia, destinos inexorables… son conceptos que atisbamos permanentemente en la serie.
Os dejo unas canciones de la BSO que me han gustado mucho:



jueves, 5 de abril de 2018

“El cartógrafo”, maravillosa obra de teatro


El sábado 24 de marzo pude disfrutar de una de las obras de teatro que más me han impactado: “El Cartógrafo”. Con un texto escrito por Juan Mayorga, que también la dirige, dos enormes actores, Blanca Portillo y José Luis García-Pérez, desarrollan un trabajo interpretativo digno de admiración.
El argumento es demoledor: Blanca, esposa de un trabajador de la embajada española en Varsovia, conoce la historia de una niña, nieta de un cartógrafo, que, por orden de su abuelo -que al no poder usar sus piernas estaba impedido para tal tarea- , elaboró un mapa del gueto. Con esta trama arranca un duelo interpretativo en el que ambos actores encarnan a más de un personaje, adentrándose en las entrañas del miedo, la muerte, la desesperación y la huida.

Un mapa representa una realidad, pero se puede utilizar para atrapar a la gente o para permitir que huya.

Al empezar la obra, se ve un escenario con apenas algunos muebles rojos, casi sin nada, como si se les hubiera olvidado montarlo todo. Pero no. Los actores van contando sus historias con un uso de la mímica y de las descripciones que te sumergen en la historia, haciendo que seas a la vez espectador y cómplice; desarrollando la imaginación hasta un límite en el que, prácticamente, eres capaz de ver ese mapa que los actores van dibujando.

Un mapa no solo representa un territorio. Se puede hacer un mapa de la alegría… y del dolor. Mapas para la paz y para llamar a la guerra.

Blanca buscará ese mapa y a esa niña, mientras nos describe todo el terror que algunos humanos vivieron mientras eran cazados por otros humanos.
No os perdáis el tráiler: “Mirar, escoger, representar”.

domingo, 4 de marzo de 2018

Viendo la serie “Manhunt: Unabomber”



Acabo de terminar de visionar, no hace mucho, una interesante serie de Netflix centrada en Unabomber.

Theodore John Kaczynski, nacido en 1942, era un matemático brillante, pero también un filósofo neoludita y terrorista. Desde 1978 a 1995, envió paquetes bomba a universidades y aerolíneas, de ahí que el FBI lo apodara UNABOMBER (University and Airline Bomber). En 1995, escribió una carta a The New York Times pidiendo que se  publicara un manifiesto en la prensa. A cambio,  prometía cesar los ataques. Dicho manifiesto, titulado “La sociedad industrial y su futuro”, es un alegato antitecnológico que culpa a la industria de eliminar la libertad del ser humano, entre otros desastres.
Kaczynski vivía en las montañas de Montana, en una humilde cabaña sin ningún tipo de comodidades: ni agua, ni luz, ni calefacción, ni teléfono. Totalmente aislado y solo, fue el terrorista más buscado en su época.

En esta nueva serie de Netflix, “Manhunt: Unabomber”, se retrata la persecución de Ted por parte de un agente del FBI que utiliza una nueva herramienta muy innovadora en la época: la “lingüística forense”. A través de los mensajes insertados en sus cartas y del lenguaje empleado en el Manifiesto, el FBI logró cercar a Unabomber hasta poder darle caza.

¿Era Ted un loco o un fanático homicida? La serie lo retrata como un ser cuyos traumas, unidos a su portentosa inteligencia, inclinaron su balanza hacia mal. No profundiza mucho en su pensamiento ni en su ideología, pero sí en cómo un adulto -que en su día fue un chaval tímido, aislado, objeto de fuertes presiones- termina aislándose de la sociedad a la que culpa de todos los problemas.  

Ted fue, por lo menos en la serie así se explica, delatado por su hermano, cuya esposa vio que el manifiesto tenía serias similitudes con una carta bastante desagradable que le envió su cuñado. A partir de esta pista, todo encaja.

Aunque la abogada y la familia intentan que la sentencia judicial tenga en cuenta su estado mental desquiciado, él se niega a esto. Lo último que querría una persona que escribe un manifiesto y que se considera luchador por la libertad es que sus ideas sean interpretadas por la sociedad como el producto de las elucubraciones de un lunático.

Actualización a 1 de Abril de 2018
Os paso un interesante artículo sobre UnaBomber. 

sábado, 10 de febrero de 2018

Viendo la serie “Mindhunter”


¿Qué se  esconde en la mente de un asesino en serie? ¿Se puede determinar, en base a un patrón, quién es potencialmente un criminal de este tipo?
Esta reflexión es el motor argumental de la serie “Mindhunter”, un producto más que satisfactorio en el que he estado varias semanas imbuido.

Atención, posibles spoilers

La serie nos traslada a 1977. En esta fecha, dos agentes del FBI, uno joven y ambicioso y otro mayor y curtido en mil batallas, deciden iniciar un estudio analizando las mentes de asesinos en serie. Para ello, se lanzan a entrevistar a auténticos psicópatas, homicidas legendarios y crueles que empiezan a contar sus depravaciones con pelos y señales.
 En principio, esta nueva unidad del FBI recopila la información  en secreto. Como se dedica a dar charlas a policías de distintas localidades enseñando lo que hace el FBI, los protagonistas aprovechan los viajes para ir construyendo su estudio.  

“Mindhunter” es densa y,  en ocasiones, desagradable. No hay sangre; es más bien un horror psicológico ante la recreación que se hace de las atrocidades. Por ejemplo, uno de los entrevistados, Edmund Kemper, un asesino de colegialas, retrata con parsimonia todo el ritual malvado que llevó a cabo en sus diferentes asesinatos. Como bien habéis podido ver en el enlace, el tipo existe de verdad y eso hace aún más tenebroso todo lo que les cuenta a los agentes.

Los diálogos, con una buena cantidad de referencias psicológicas y sociológicas, van fluyendo mientras ves cómo los dos protagonistas se ven involucrados poco a poco en distintos casos  que, al final,  terminan por pasarles factura. El joven, obsesionado con empatizar con los asesinos empieza a vivir una subida del ego que le acarreará problemas. Utiliza cualquier recurso con tal de obtener la información que quiere, lo que le lleva a un terreno de ambigüedad moral que chocará de lleno con asuntos internos.

El veterano, por el contrario, se da cuenta de que poco a poco su trabajo lo aleja de su familia. Para protegerla, levanta una barrera entre ellos que acarrea situaciones tensas llenas de incomunicación.  
Veremos cómo evolucionan las temporadas posteriores. Es lo que tienen las series.  



viernes, 19 de enero de 2018

Viendo la cuarta temporada de Black Mirror



Black Mirror se ha convertido en una de mis series favoritas, sobre todo de cara a reflexionar -sabéis que lo hago mucho- sobre la relación entre tecnología y sociedad. Esta cuarta temporada tiene capítulos interesantes. Desde mi modesta opinión, los que más me han gustado son:

Atención spoiler:


 Segundo episodio que muestra a una madre sobreprotectora que decide utilizar la última tecnología existente para calmar a padres muy nerviosos: un dispositivo que, implantado en el cerebro del niño, es capaz de monitorizar todo lo que hace. En una tableta, la madre tiene la posibilidad de ver y oír lo mismo que la hija, de geolocalizar donde está, de controlar sus pulsaciones y saber si algo no va bi
en en su cuerpo.

Además, y esto es interesante, la madre dispone de la potestad de “censurar” partes de la vida cotidiana para que su hija esté segura. Así, si la asusta un perro, la progenitora puede hacer que la hija solo vea una mancha inaudible totalmente inofensiva. Esta funcionalidad  se puede extender a la violencia, la pornografía, las palabrotas… En fin, una niña criada totalmente fuera de la realidad que la rodea.

Sin embargo, la chica crece y empieza a mostrar inquietudes hacia la vida. La madre, que le había dado la libertad de dejarla de monitorizar, se asusta en el momento en el  que se da cuenta de que la chica  le miente sobre dónde pasará una determinada noche. Activa de nuevo la tableta y se entera de los nuevos compañeros de su hija en ese momento: sexo y drogas. Así, todos los miedos de la madre, como si fuera el mito de Edipo, se convierten en una profecía autocumplida.


Este capítulo también me ha gustado. Una pareja que va con su coche tras una fiesta, ambos puestos de todo tipo de estupefacientes y alcohol, atropellan a un ciclista. El chico convence a la muchacha para salir huyendo tras deshacerse del cadáver. Muchos años después, ella es una famosa y bien posicionada arquitecta, casada y con un hijo. Un día, recibe una visita en un hotel donde se hospeda: es el joven  –ya algo mayor- que atropelló al ciclista. Está arrepentido, ha dejado de beber y ahora está decidido a contarlo todo. Ella, de los nervios por lo que se le viene encima, lo asesina.
Paralelamente, en la calle,  una furgoneta autónoma que reparte  pizzas atropella a un joven. La arquitecta se asoma a la ventana. Ve el suceso.

Pero el capítulo evoluciona de una forma sensacionalmente tenebrosa. La victima del atropello demanda a la empresa de las pizzas.  La investigadora del seguro decide emitir un informe para ver si puede determinar quién es el culpable y cuantificar la indemnización. Busca testigos y, gracias a una nueva tecnología, accede a sus recuerdos de la noche de autos. Pero, ¿qué pasará cuando llegue a visitar a la arquitecta?, ¿ qué dirá su cerebro sobre lo que hizo?
Por lo demás, el resto de capítulos no están mal, pero no me han impactado tanto como los dos anteriores. Me gustaría conocer vuestra opinión: ¿qué capítulo os ha gustado más?






jueves, 11 de enero de 2018

Realidad, imaginación, mito de la caverna de Platón y Matrix

Me ha surgido la ocasión de reflexionar sobre el mito de la Caverna, Platón, Matrix y la realidad y he decidido plasmar estas ideas aquí.  
 Empecemos:
Platón, que vivió entre el 427-347 a. C, desarrolló el mito de la caverna en el libro VII de su interesantísima obra “La República”. Fue utilizado para explicar metafóricamente su teoría sobre el conocimiento y la realidad. Para Platón había dos mundos:
  • Mundo sensible (el de las cosas). Este mundo lo percibimos con los sentidos. Por ejemplo, yo veo un coche arrancado en la puerta de mi casa. Lo toco, está frío, huelo el humo del tubo de escape, siento el frío de la mañana, oigo el motor.
  • Mundo ininteligible (mundo de las ideas). El mundo de las ideas es perfecto, está fuera del alcance de los sentidos y solo se llaga a él mediante la razón. Ves un coche, pero la realidad no es así, estás viendo una deformación de una idea, de algo más supremo.

Como en esa época -ahora también- la gente necesitaba que se explicaran conceptos abstractos de forma muy sencilla, recurrió al ejemplo de la caverna. En la caverna de Platón tenemos los siguientes elementos:

  • Unos cuantos individuos encadenados obligados a centrar su vista en una pared.
  • Un fuego que a duras penas ilumina la caverna.
  • Gente, animales… que pasan alrededor de la caverna y que proyectan sus sombras y sus sonidos en el interior.


Los prisioneros solo ven sombras y escuchan débiles voces y ruidos del exterior. Como llevan toda la vida dentro, para ellos ESA ES LA REALIDAD. Pero Platón, y nosotros estamos con él, explica que eso no es cierto. Solo ven sombras.
Resulta que uno de los presos se libra de las cadenas y se va de la caverna. La luz del sol lo abruma y apenas puede ver. Poco a poco va tomando conciencia de  la realidad: el sol, el cielo… Se da cuenta de que es muy distinta a su anterior mundo. Para Platón, esta persona sería un filósofo, alguien que ha encontrado LA VERDAD. ¿Cómo piensas que reaccionarán sus compañeros de la caverna?
Pues muy mal. No lo creen y lo matan, al igual que a Sócrates,  maestro de Platón, al que obligaron a suicidarse precisamente por unas opiniones que, para Platón, solo eran la verdad. El filósofo, por lo tanto, está obligado a explicar las cosas como son en realidad, aunque a la gente no le guste su opinión -a nadie le gusta que le digan que su vida es una farsa- y a pesar de las consecuencias que pueda tener.

Para Platón, nuestro mundo no es la realidad, sino un torpe reflejo de un mundo superior y perfecto. Estas ideas no solo están representadas aquí, hay que imaginar que las religiones también piensan esto, dándole la capacidad al ser humano de plantearse que es obra de un ser superior y que está dentro de un proyecto más allá de su vida común y corriente.

Bueno, vamos con Matrix
Aquí tenemos a dos personajes fundamentales: Neo y Morfeo. Neo tiene inquietudes un tanto peculiares. No se siente cómodo con su vida, así que Morfeo lo conoce e intenta reclutarlo. ¿Reclutarlo para qué? Pues para liberar a la especie humana. ¿Cómo? ¿Estamos esclavizados? (menos mal que no reaccionó como los amigos de la caverna) Pues sí, toda la realidad es un invento de una inteligencia superior. Matrix recrea un mundo que no es real, son las sombras dentro de la caverna. Entonces, Morfeo le da a elegir a Neo entre dos pastillas: una lo libera; otra lo deja donde está. Cuando es rescatado, como el preso, sale y conoce la realidad: solo era un ser dentro de un enjambre de humanos cuyo único objetivo es proporcionar energía.
Si hay una diferencia entre el mito y Matrix, es que la realidad inventada por la inteligencia superior parece más saludable y entretenida que la vida dentro de una nave perseguido por enemigos, tal y como se encuentra Neo. Pero es que la verdad o la libertad tampoco tienen que ser un paraíso, simplemente muchos piensan que es mejor que ser esclavos.

En Matrix, por tanto, ¿qué será la VERDAD? Hay una escena en la que Neo está con un chico budista intentando doblar una cuchara. El niño le dice a Neo que tiene que conocer la verdad para doblar los objetos. ¿Cuál es? Pues que no hay cuchara. También aparece un personaje que decide traicionar a los buenos porque Matrix le ha ofrecido una vida mejor. No es real, pero la sensación es que sí. De nuevo, nuestros sentidos pueden engañarnos y hay gente que prefiere vivir esclava a ser libre, simplemente porque la libertad es exigente con uno mismo.  

Si imaginamos que alguien nos dice que en realidad estamos en un programa informático y que nada es real, lo tomaríamos por loco. Pero, ¿y si nuestra realidad es una fantasía?

Conclusiones:
Por lo tanto, la conclusión más importante para mí es que no hay mayor esclavitud que la ignorancia.

Para profundizar

miércoles, 10 de enero de 2018

Por qué me gusta la serie THE LEFTOVERS

Un día, un porcentaje de la población mundial, concretamente el 2%,  desaparece. Familiares, amigos, conocidos, famosos o gente anónima. Lo que a priori podría parecer una serie de ciencia ficción se convierte -en mi opinión y sobre todo cuando terminé de ver la tercera y última temporada- en algo más profundo.

THE LEFTOVERS va sobre la ausencia, sobre la pérdida de un ser querido y la forma en que las personas nos enfrentamos a  esta situación. Lo que ocurre, como si de una novela de José Saramago se tratara, es que la serie nos traslada a una situación kafkiana y surrealista que no busca otra cosa que profundizar en el alma humana. Lo importante no es saber qué ha pasado con los que se fueron, sino cómo se comportan los que se han quedado.
Cuando los personajes sufren  este shock (alguien de su círculo cercano ha desaparecido de golpe, que no se sabe si ha muerto o dónde está),  lo afrontan de multitud de formas: aceptando lo que les ha pasado, cambiando hábitos o, simplemente, buscando un camino que les de algo de paz aunque sea tortuoso: sectas, alcohol y drogas, violencia, religiones estrictas…
Esta serie va de todo esto. De cómo es posible pasar página y construir una nueva vida cuando un misterio y un dolor tan enorme acechan tu vida aplastándote como si fuera una avalancha de nieve. Todos los personajes están tocados: el policía, su exmujer que ingresó en la secta del remanente culpable, sus hijos, el padre del policía, el cura (personaje muy interesante, por cierto)… Cada temporada hace mella y nos hace reflexionar sobre la vida, la muerte, el destino, la locura, la religión, la Fe,  la esperanza, el miedo a lo desconocido y, como os decía, la ausencia y la soledad. ¿Eran los protagonistas felices antes del día de la desaparición? ¿Lo son después? ¿Lo serán alguna vez?

La serie es intensa y pesimista. Es un puñetazo en el estómago del buen rollo y del pensamiento positivo de libro de gasolinera. Es un retorcido ejercicio por llevarnos a una situación más real de lo que podemos esperar  y, por qué no,  nos invita a  acompañar en su viaje a personajes con mucho dolor dentro pero que luchan por sobrevivir. Cada uno a su manera. Por lo demás, la serie es rara,  muy rara, pero fantástica.





sábado, 6 de enero de 2018

Viendo la primera temporada de DARK

Hacía tiempo que echaba de menos una serie que me generara esa sensación mística que viví con Perdidos. Capítulos que suponen un reto intelectual y que desembocan en maravillosos quebraderos de cabeza. Cuando te sumerges en una misteriosa trama llena de suspense, mezclada con conceptos y enigmas filosóficos, religiosos y científicos, el entretenimiento, por lo menos para mí, está garantizado.
Atención: SPOILER
DARK plantea un escenario peculiar. Un chico, en 2019, ha desaparecido en una ciudad alemana. Dicha ciudad tiene una central nuclear que jugará un papel decisivo en toda la trama. No obstante, no es el único chico desaparecido. Treinta y tres años antes, Mads, el hermano de Ulrich, un policía, también se esfumó sin dejar rastro. Además, un hombre llamado Michael se suicida dejando una carta que solo se podrá abrir un día determinado a una hora determinada. Ese día, a esa hora, también desaparece Mikkel, el hijo de Ulrich. Misteriosamente, Mikkel aparece en 1986. Ha viajado -adentrándose en unas cuevas situadas cerca de la central- a través del tiempo.

El sistema de cuevas esconde un laberinto que permite dar saltos en el tiempo de treinta y tres años.  Paralelamente van apareciendo cadáveres de niños con los ojos quemados en varias de las épocas que nos sugiere esta temporada: 1953, 1986 y 2019. ¿Por qué se puede viajar en el tiempo? ¿Por qué aparecen estos niños muertos? Además, un oscuro y ambiguo sacerdote, Noah, parece esconder un plan oculto en esta batalla. ¿Quién es Noah?, ¿qué pretende? ¿Qué papel juega el número 33?
Cada uno de los personajes está conectado con los demás de una forma mucho más estrecha de lo que, a priori, podemos entrever en los primeros episodios. Pasado, presente y futuro se encuentran en un mismo plano hasta llegar al momento en que nos enfrentamos al eterno retorno de Nietzsche. Sí, una paranoia, pero deliciosamente excitante.

DARK no solo es una serie sobrenatural. Como os comentaba, todos los personajes están conectados y la mayoría tienen una doble vida, con multitud de secretos y aspectos que ocultar. Este campo también es muy interesante y no hace sino enriquecer aún más la serie.
Otro aspecto para destacar, además de esa fotografía llena de sombras, lluvia y oscuridad, es una música de máximo nivel que genera una atmósfera totalmente perturbadora.
Es posible que los primeros capítulos pierdan un  poco, pero considero que es debido a que esta serie exige un nivel de atención y de concentración del espectador por encima de la media de productos a los que estamos acostumbrados. Más que puro entretenimiento pasivo, la veo como un juego mental entre los creadores y los que nos ponemos enfrente de la pantalla, que en ocasiones podemos perdernos en el laberinto de personajes.  Para algunos, esa complejidad puede ser un problema; para mí es una bendición.

Espero que la segunda temporada cumpla las expectativas que me ha generado la primera, porque se pueden plantear varios caminos narrativos: desarrollar más el papel de Jonas, que se convierte en una especia de viajero en el tiempo; y, cómo no, profundizar en esa batalla de la que habla Noah entre el bien y el mal cuyo objetivo es controlar los viajes en el tiempo.

Para concluir, os comento algo peculiar que me ha pasado esta Navidad. Leyendo un libro sobre  Japón y el Ikigai (objetivo que todos nos ponemos en la vida y que se convierte en nuestro motivo para vivir felices), me encontré de golpe con una oración que aparece en la serie y que uno de los personajes entona en varias ocasiones. Cuando la escuché me pareció fantástica, pero, al leerla, es como si me viera en la obligación de traerla aquí y fijarla en el blog. Tanto en DARK como en el libro solo se comenta una parte, para mí  la más curiosa.  Os traslado la traducción que aparece en Wikipedia, que no coincide con la traducción que vi en la serie (por lo menos, en la versión subtitulada del alemán).

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,
fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar
y sabiduría para entender la diferencia.


jueves, 4 de enero de 2018

Análisis del capítulo de Black Mirror “Caída en picado” (tercera temporada)


Black Mirror es una serie que me encanta y muchos son los capítulos que te dejan pensando y que fácilmente podrían ser usados en cualquier cine fórum que se precie. No obstante, hoy me gustaría hablar de “Caída en Picado”. Iréanalizando más capítulos próximamente, porque el debate que suscita esa serieme parece muy útil de cara a analizar la sociedad tecnológica en la que vivimos.

Existe un mundo futurista en el que todos están obsesionados con conseguir una buena puntuación en las redes sociales. No, no es en Instagram, pero se parece. La nota máxima es cinco estrellas y a partir de 4,5 eres, digamos, un fenómeno. Mejores trabajos, descuentos a la hora de comprar un piso, invitaciones por doquier a todo tipo de celebraciones, prioridad a la hora de recibir un tratamiento médico importante… En fin, que te conviertes en parte de la aristocracia social del momento. Las puntuaciones dependen de muchas cosas: caer simpático, ser un buen profesional o simplemente que la foto de tu pastelito junto con tu café les guste a aquellas personas que no tienen otra cosa que hacer que ver pastelitos y cafelitos a través de su móvil. Por otro lado, caer por debajo de cuatro -de tres, ya no digamos- te condena al ostracismo; eres una persona poco de fiar, un delincuente aunque seas honrado y cumplas con la ley, un marginado, un apestoso individuo del que todo el mundo quiere huir. Las puntuaciones negativas no solo son producto de que no lo hagas bien, simplemente caes antipático en ese momento y una cosa lleva a la otra. Cuando te das cuenta, estás outside.
En este universo en el que todos se puntúan, las risas falsas, las sobreactuaciones, la obsesión por caer bien llegan hasta límites que rozan lo absurdo. La protagonista, en su empeño  por triunfar, llega a convertirse en una auténtica paranoica. Todo se circunscribe a obtener esa ansiada puntación y la pérdida de contacto con la realidad la hace más y más susceptible ante cualquier adversidad de camino a su ansiado objetivo: tener más de 4,5 puntos.  

Me gusta mucho este episodio porque lo veo muy cercano. Toda esa gente colgando constantemente fotografías de cualquier chorrada con tal de encontrar miles de likes, persiguiendo los “me gusta” como si de un adicto a la droga en busca de su dosis se tratara. Pero, realmente, ¿son felices y lo comparten o solo son “felices” si demuestran que lo son? ¿Es más importante ser feliz o parecerlo? Sí, estamos ante un trabalenguas, pero a veces da la sensación de que de lo que se trata es de generar envidia y de estar constantemente compartiendo un contenido de tipo personal no vaya a ser que alguien se olvide de que existimos. Se intenta proyectar una imagen que seguramente no es la real, construyendo dos vidas: la ordinaria, del trabajo, comer, dormir y afrontar las penalidades de la vida; y, por otra parte, ese intento constante de buscar el reconocimiento efímero en las redes simplemente por colgar imágenes de nosotros mismos.

Pero lo peor de esto es que este capítulo se está tornando más real de lo que puede parecer. En China ya existe una aplicación que genera distintas puntuaciones. Según podemos leer en laprensa, “el gigante asiático está probando un sistema para medir la buena ciudadanía de sus millones de habitantes. Amparado bajo el paraguas de experimento social (sí, como Gran Hermano), la aplicación Zhima Credit utilizará el Big Data de los ciudadanos para otorgar a cada uno un rating de crédito que iría del 350 al 950. “
“Por ejemplo, quienes tengan mayor puntuación, no necesitarán dejar depósito en hoteles, puntos de alquiler de vehículos u otros servicios similares. Al ser buenos ciudadanos, se les presupone un civismo que perderán si no cumplen. 
Todo lo contrario le pasará a quienes tengan una puntuación baja. No sólo tendrán que pagar más depósitos, sino que se quedarán sin servicio en caso de no haber suficiente servicio para todos.”
¿Habéis visto este capítulo? ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Os perece correcto el experimento chino?



miércoles, 1 de noviembre de 2017

Viaje a Roma y Florencia

Primer día. Sábado 12 de agosto
El sábado 12 de agosto, a las 4:45 de la madrugada, cogimos un vuelo desde Málaga con dirección a Roma, la ciudad eterna. No habíamos dormido y yo temía llegar a Roma como un zombi y deambular por la que otrora fue la ciudad más importante del mundo sin  enterarme de nada, pero no fue así.
Nos recogieron en un coche un tanto destartalado -habíamos contratado el desplazamiento, pero nos sorprendió lo mal que estaba el automóvil-, que compartimos con otra pareja. Nos bajamos en nuestro hotel, situado en pleno centro de Roma, en la calle Corso Vittorio Emanuele II. Tras parlotear en una mezcla de español e italiano con el chico de la recepción, dejamos nuestros bártulos y nos fuimos pitando a ver Roma. Primera parada: el Panteón de Agripa.

El Panteón, o templo romano de todos los dioses, fue iniciado entre el 27 y 25 a.c por Agripa, yerno del que fue primer emperador de Roma, Augusto. Pero fue entre el 118 y el 125 cuando Adriano construyó un nuevo Panteón reemplazando al anterior, dándole así la forma que perdura hasta la actualidad. Dentro de sus muros podemos observar una cúpula de 43 metros de altura por otros 43,3 metros de anchura, además de un orificio superior llamado oculus, por el que entra no solo la luz, sino también la lluvia.

Además de todo lo anterior, en el Panteón puede verse la tumba del pintor Rafael.


Tras disfrutar del Panteón sin apenas gente -sobre las 9:30 de la mañana estaba prácticamente desierto-, decidimos seguir paseando y dirigirnos, con paso firme, hacia Piazza Navona. Esta plaza es un espacio barroco muy bello que, en tiempos del emperador Domiciano, fue un estadio para albergar competiciones de atletas. En el centro de la plaza existe una bella fuente, la Fontana dei quatro Fiumi, una obra magistral de Bernini construida para el Papa Inocencio X e inaugurada en 1651. Está constituida por cuatro gigantes que simbolizan los cuatros mayores ríos conocidos en la época. A saber: Ganges, Danubio, Nilo y de la Plata.



Como llevábamos toda la mañana dando vueltas, sobre las 12:30 decidimos pararnos a comer en una pizzería cercana a  Piazza Navona. Ya tenía curiosidad por saber cómo era la pasta en Italia. Probé una pizza de atún y una lasaña y, aunque la pizza me gustó, la lasaña estaba aún mejor.

A las 14:00 teníamos una visita guiada a los Museos Vaticanos, así que echamos a andar para dirigirnos a nuestro destino.

El Vaticano
Teníamos concertada una visita guiada al Vaticano a las 14.00 con una plataforma de la cual tenemos una muy  buena experiencia, Civitatis. Nuestro guía, que respondía al nombre de Ignacio, era un joven muy agradable y con una vasta cultura que, sin duda alguna, convirtió nuestra visita en algo mejor si cabía.

De la visita al Vaticano me quedo con la cúpula de San Pedro, inmensa y bellísima y, como no podía ser de otra forma, con la Capilla Sixtina. Llegar a esta y observar la obra de de Miguel Ángel es una experiencia única. Apretado entre ríos inmensos de personas, llegas, como si te llevaran en volandas, a una sala en la que tienes que buscar un minúsculo hueco para poder alzar la vista y ver esa inmensa obra. Tuvimos suerte de que Ignacio nos había contado antes –en su interior no se puede hablar- las principales características de la Capilla, sobre todo del fresco del ábside en el que Miguel Ángel pinta el Juicio Final (o, por lo menos, su visión de este). 

Es evidente que, una vez que te explican toda la simbología, eres capaz de disfrutar mucho más de la obra. Pero, claro, los agentes de seguridad gritando que no se podía hacer fotos ni hablar mezclados con la multitud dificultaban sumergirte en los misterios de tanta belleza.

La cúpula de San Pedro, dentro de esa inmensa Iglesia del Vaticano, te deja pasmado. Estás en el centro de la Cristiandad, área que durante siglos fue de una inmensa importancia en Occidente y que al día de hoy, para millones de personas, sigue siendo un símbolo crucial.
Ignacio también nos contó cómo se están restaurando muchas obras y edificios de Roma, realizados con un tipo de piedra llamada travertino. Esta piedra es muy porosa, por lo que se suele ensuciar mucho debido a la contaminación. Atención: no es mármol. 

Tras la visita guiada de tres horas, unas fotos en la plaza de San Pedro y vuelta al hotel dando un paseo.



Segundo día. Domingo 13 de agosto.
El segundo día de nuestra estancia en Roma estaba reservado a otra visita guiada, esta vez  a través del Foro, el Palatino y el Coliseo. Al salir del hotel pasamos por delante del monumento a Víctor Manuel II, una colosal obra dedicada al padre de la patria italiana.
La visita guiada arrancó a las puertas del Coliseo, justo en frente, en una boca de metro junto a un kiosco. Nuestra guía, Rosana, también fue una genial ayuda para entender lo que supuso la antigua Roma. Otro 10.



Como os decía, arrancamos en el Coliseo y fuimos al Foro. Aunque había leído algo sobre la Antigua Roma para documentarme antes del viaje, desde luego, si no es por Rosana, hubiera sido difícil tomar conciencia de lo que estábamos viendo dentro del Foro. Que si la Vía Sacra, que si el Templo de Vesta, que si el Arco de Septimio Severo, que si el Arco de Tito, que si la sede del Senado… En fin, todo un testigo -el foro- de la grandeza de Roma. Con multitud de anécdotas, os recomiendo que, o bien os preparéis mucho la historia de Roma para disfrutar del foro, o bien, sin quitar lo anterior, se contrate una visita guiada. Por cierto, con las visitas guiadas evitas colas, algo muy común en Roma para entrar en cualquier museo.



Tras el Foro y el Palatino fuimos directos al Coliseo. Lo que otrora se conociera como la Arena, luego como el Anfiteatro Flavio (se construyó entre los años 70-72 por orden del emperador Vespasiano Flavio) y, por último, como Coliseo es un edificio imponente. Más de un millón de personas murieron en su interior para divertir a la ciudad de Roma. Cuando entras te imaginas lo que sería, ante unas cincuenta mil personas, luchar por tu vida contra otros gladiadores o fieras salvajes. Si un gladiador perdía, según nos contaba la guía, el público levantaba el pulgar gritando “mite, mite” (“déjale ir, déjale ir”), que significaba que el Emperador debía perdonarle la vida. Para que veamos que el  pulgar de Facebook no es tan original. Por el contrario, si querían que muriera, con su pulgar señalaban el cuello mostrando cómo debían darle muerte, con una punzada en dicha parte del cuerpo. Entonces el Emperador se levantaba y, si mostraba el puño, significaba que se le perdonaba la vida; si mostraba la mano abierta, debía morir (nada de bajar el pulgar como nos han contado en las películas).

El Coliseo está bastante tocado. Muy arruinado como consecuencia del saqueo y de un terremoto, no es ni mucho menos lo que fue.

Nos comimos una pizza y pasta cerca del Coliseo, muy cerca también de la Basílica de San Pietro in Vincoli, donde iríamos a las 15:30. En esta Basílica se puede disfrutar de la inmensa escultura de Moisés realizada por Miguel Ángel. También se aloja aquí una reliquia: las cadenas con las que supuestamente se ató a San Pedro, de ahí el nombre de la iglesia. 



Una vez visto el Moisés, nuestra idea era hacernos una foto en la Bocca de la Veritá. Para ello, nos dimos una buena caminata pasando por el Circo Máximo (en el que solo ves un páramo) para llegar a la iglesia donde se encuentra lo que buscábamos.Pero la inmensa cola nos quitó las ganas. Además, hacía un calor desesperante, así que decidimos irnos. 

Por el camino visitamos el Campo de Fiori,  una bella plaza que aloja un famoso mercadillo que, a la hora a la que pasamos, estaban recogiendo. Nos fuimos un rato al hotel, descansamos una media hora y nos decidimos a plantarnos en la Fontana di Trevi.

Nuestro paseo nos llevó de nuevo al Panteón, que teníamos ganas de volver a ver. Luego nos dirigimos a la Fontana di Trevi. Cuando llegas y ves la cantidad de gente, te abrumas; pero cuando ves la fuente, te abrumas aún más.



Lo más curioso de la Fontana es que varios policías estaban, silbato en mano, regañando a los turistas para que no se sentaran justo en el borde de la fuente. Desde luego, no puede haber un trabajo más estresante que ese.

Tras la Fontana, nos animamos a ir a Piazza di Spagna. La escalinata y su interesante fuente son, sin lugar a dudas, lo más emblemático. A pesar del calor, subimos las escaleras para tener una panóramica del lugar. Por si os interesa, la casa museo de John Keats está justo en la plaza.
Tras varios paseos esquivando oleadas de personas, terminamos en la Piazza di Popolo. Es una gran plaza oval, con dos fachadas de estilo neoclásico a cada lado y un gran obelisco en el centro. Allí estuvimos un rato sentados intentando coger fuerzas para regresar al hotel.

Tercer día: lunes 14 de agosto
Por la mañana temprano aprovechamos para ir a los Museos Capitolinos.  Teníamos ganas de ver obras interesantes, como la Loba capitolina, el Espinario, el Gálata moribundo, la estatua ecuestre de Marco Aurelio, entre otras.

Lo que tampoco hay que perderse son las increíbles vistas que del Foro hay desde el museo, dignas de ser apreciadas.
Como terminamos relativamente temprano, echamos a andar hacia Trastevere. Este es un interesantísimo y bello barrio en cuyas calles merece la pena perderse, Para llegar, cruzamos el ponte Cestio, ya que teníamos ganas de a travesar la Isola tiberina. Una vez en el barrio, visitamos la iglesia de Santa María in Trastevere. Lo que más me gustó fue su ábside, un bello mosaico con la coronación de la Virgen (siglo XII).

Como en nuestra estancia en Italia adoptamos horarios de comida muy tempraneros, nos dirigimos a comernos una pizza, con masa fina y bastante rica.

Tarde
Bastante cansados de caminar tanto, y muy contentos por Roma , afrontamos nuestra última tarde en la ciudad eterna volviendo a visitar la Fontana di Trevi, Piazza di Spagna y Piazza Di Popolo. También pasamos por el museo en el que se encuentra el Ara Pacis, el altar de la paz Augusta. Como tiene paredes trasparentes pudimos ver algo, pero sinceramente no nos animamos a entrar para disfrutar más de sus detalles.
Al día siguiente salíamos para Florencia, pero, aún allí, en  nuestro último día en Roma, un entramado de tristeza y alegría nos acariciaba en cada paso que dábamos por las calles.

Cuarto día. Martes 15 de agosto: directos a Florencia
Cogimos el tren a eso de las 10:00 de la mañana y, en alrededor de hora y media, a una media de 250 km por hora, llegamos a Florencia.  
Nos bajamos en la estación Santa María Novella, llamada así porque, obviamente, se encuentra muy cercana de la famosa iglesia que lleva ese nombre. Ya desde esta plaza empezamos a sorprendernos de la belleza de Florencia. Nuestro Hotel estaba muy cerca y, al ser céntrico, nos permitió movernos con libertad por toda la ciudad.

Lo primero que hicimos fue ir a ver, por fuera, la catedral de Santa María dei Fiori (o Duomo en italiano; de hecho, la plaza donde se ubica se llama Piazza del Duomo). Ver esas paredes de mármol ya te impacta, pero la cúpula de  Brunelleschi te deja perplejo.
La fachada es impresionante y, justo en frente, encontramos el baptisterio de San Juan, un hermoso edificio con magníficas puertas. Una de ellas, la Puerta del paraíso, diseñada por Ghiberti, es, sin lugar a dudas, uno de los imanes más atrayentes del Baptisterio. No obstante, la puerta que está en la calle es una réplica; la original, desde unas inundaciones que acaecieron en Florencia en 1966, están a buen recaudo en el museo del Duomo.


Tras comer más pasta en un restaurante llamado Dante y Beatrice, decidimos ir a la Santa Croce, aunque no nos esperaba el síndrome de Stendhal, sino un calor insoportable.
La basílica de Santa Croce me impactó, como no podía ser de otra manera, pero me dejó más atónito la cantidad de gente que está enterrada ahí. Como personajes famosos destacaría a Miguel Ángel y Maquiavelo, pero seguramente muchas de las lápidas respondían a nombres que, en su día, fueron acaudalados e importantes personajes de la ciudad toscana.
Tras visitar la capilla de los Pazzi, casi de forma accidental, llegamos a la entrada de un taller de productos de cuero: Scuola del Cuoio. Es curioso porque ese mismo taller lo vi, semanas antes, en un interesante documental sobre Florencia. Merece la pena indagar dentro, quizás haya algún producto interesante.
Ya más tarde, atravesamos el Ponte Vecchio, una maravilla arquitectónica muy concurrida, y nos dirigimos a la Piazza Michelangelo. La subida  te deja exhausto y no está recomendada para personas con problemas de salud y vagos insalvables. Pero eso sí, las vistas de la ciudad son magníficas y, como muchas veces pasa, el esfuerzo merece la pena.




Quinto día. Miércoles 16 de agosto. 
El miércoles teníamos prevista una visita guiada de seis horas, que abarcaba la entrada a la Galería de la Academia, un paseo por el centro de Florencia, una visita al Puente Vecchio para terminar disfrutando de Uffizi.
Arrancamos sobre las 11 de la mañana desde las puertas de la Galería de la Academia. Lo más significativo de la Academia es el David de Miguel Ángel, una estatua magnífica de más de cinco metros de altura. Miguel Ángel concibió a David justo antes de tirar su piedra contra Goliat. Lo presentó en tensión, dudando si acertaría  o no. La definición de los músculos es increíble y viene explicada por el profundo conocimiento que tenía el artista de la anatomía humana (llegó a estudiar incluso cadáveres).



Miguel Ángel, según nos contaba nuestra guía, no terminó apenas ninguna obra escultórica que iniciaba. Su perfeccionismo le hacía tremendamente exigente. Además, nunca hacía moldes de yeso. Para Miguel Ángel la obra estaba dentro del bloque de mármol, y él, como si fuera una comadrona, la hacía salir.
Tras salir de la Academia paramos para comer. Un trozo de pizza, un poco de agua, un refresco al que nos invitaron en el Hard Rock café de Florencia y vuelta a nuestro paseo. Como no podía ser de otra manera, la historia de Florencia está muy ligada a las tramas y las conspiraciones de familias como los Medici y los Pazzi.  Pero como se ha escrito mucho sobre estas guerras, mejor nos adentramos en el resto de la visita,  Uffizi.

En esta galería, uno de los museos más visitados de Italia, pudimos disfrutar de El nacimiento de venus, La primavera, ambos de Boticelli, o del Retrato de los duques de Urbino, un interesante cuadro cuya mujer sirvió de modelo  para el pintor ya muerta.

Una vez terminamos de Ufizzi,  volvimos al ponte Vecchio, a perdernos por las calles de Florencia y a disfrutar una vez más de la majestuosa catedral.

Sexto día. Jueves 17 de agosto
El regreso, lleno de tristeza por lo bueno que había sido el viaje, fue rápido. Un avión nos llevó de Florencia a Roma y de vuelta a Málaga. Os engañaría si no os dijera que este viaje ha supuesto un antes y un después. Sumergido en varias lecturas sobre los romanos, viajar a la ciudad eterna y a Florencia ha hecho renacer en mí una antigua pasión por la Historia, enterrada durante muchos años a base de dedicarme solo a lo que, supuestamente, era lo más pragmático para mi vida profesional. Gracias, Roma.  Gracias, Florencia.