martes, 18 de septiembre de 2018

Viaje a Atenas.


Platón, Aristóteles, el monte Olimpo de los dioses, Heráclito, el origen de la democracia, el teatro, la tragedia, la filosofía, la ciencia… Hay tanto contenido y sabiduría que hemos heredado de la antigua Grecia que visitar Atenas se convertía en una tarea obligatoria. El viaje fue en Semana Santa, hace meses, pero hasta ahora no he podido tener tiempo para plasmar, de forma somera, información sobre nuestro viaje.

Miércoles 28 de marzo
Salimos el miércoles 28 de marzo desde Madrid en un vuelo directo hasta Atenas. Tras tres horas y pico, nos esperaba un coche colectivo con una asistente que, en español, nos informó sobre algunos aspectos básicos que debíamos tener en cuenta durante nuestro alojamiento.
El tráfico en Atenas era infernal y tardamos bastante desde el aeropuerto internacional Eleftherios Venizelos hasta nuestro hotel.

El hotel se encontraba no muy lejos de la plaza Omonia, a unos cinco minutos andando. La verdad es que nos gustó el hotel, un Meliá bastante nuevo y limpio con una habitación más que aceptable. En recepción no hablaban español, así que chapurreando el inglés (debo perfeccionar este idioma) hicimos el check in y nos informaron de que en Atenas hay que pagar unas tasas turísticas, un total de 3 euros por habitación y noche.

Eran aproximadamente las 17.00 de la tarde y estábamos casi sin comer, así que nos dimos un paseo hasta Omonia, una plaza atestada de gente en la que nos perdimos entre algunas calles perpendiculares. Por fin, enlazamos la calle Stadiou y llegamos hasta la plaza Síntagma, o plaza de la Constitución, llamada así porque la ciudadanía se aglutinó en esta plaza reclamando una constitución al Rey Otón I de Grecia, aceptando el imperativo el 3 de septiembre de 1843. 


En la plaza Síntagma también se encuentra el Parlamento, cuyo edificio tampoco es que vaya a impresionar mucho a nadie, pero que se ha hecho famoso tras multitud de protestas políticas como consecuencia de la crisis.  

Imagen del Parlamento Griego, en Plaza Syntagma. Foto realizada por el autor. 

Seguimos callejeando. Es importante tener en cuenta que el alfabeto griego es muy diferente al nuestro, así que las calles tienen el letrero en griego y transcrito en alfabeto latino. En casi todos sitios hablan el inglés, por lo que no se tiene problema para comer, comprar o entrar en cualquier sitio.
Para ir cerrando la tarde, paseamos por Monastiraki y estuvimos disfrutando de  Iglesia Kapnikarea.

Jueves 29 de marzo
El jueves, a las 7:40 de la mañana, nos recogía un autobús para iniciar una visita guiada por Atenas y la Acrópolis que contratamos semanas antes desde España.
Tras recoger a unos cuantos pasajeros más, nos fuimos directos a la Acrópolis. Es importante llegar temprano, pues se llena hasta los topes de turistas.

Imagen del Partenón. Foto realizada por el autor. 


Quizás el monumento más famoso de la Acrópolis (literalmente, “cima de la ciudad”) es el Partenón. No obstante, la subida a este recinto amurallado tiene varias zonas muy interesante. 

Desde mi punto de vista, la acrópolis es una de esas grandes obras humanas dignas de una admiración infinita. Realizada en la época de Pericles, lo que se buscaba, en cierta manera, era demostrar la superioridad de la democracia ateniense.
Muy cerquita del Partenón se puede ver el templo de Atenea Niké, que conmemora la victoria contra los persas en la batalla de Salamina (480 a.c). Nuestra guía nos comentó que el símbolo de Atenea Niké, o victoriosa, son unas alas que, curiosamente, son el símbolo de NIKE, cuyo nombre, como es evidente, proviene de ahí.

Luego fuimos al museo delAcrópolis, un fantástico espacio en el que se puede disfrutar del brillo del arte griego. Lamentablemente, la mayoría de las piezas son réplicas, porque las verdaderas, sobre todo las del friso del Partenón, se encuentran en el Museo Británico en Londres.

Lo que sí se puede ver original son las cariátides del Erecteion, pero en el museo, porque las de la Acrópolis son réplicas.  
Al medio día comimos en Plaka, ya que la guía nos dejó una serie de indicaciones para poder sumergirnos en este típico barrio, colindante con Monastiraki. Para disfrutar de la gastronomía, decidí comerme un gyros.

Por la tarde nos fuimos directos al museo de arte cicládico.  Las islas Cícladas conforman uno de los archipiélagos más famosos del mar Egeo. Islas como Santorini o Mykonos, que todo el mundo conoce, forman parte de este archipiélago.

Las figuras cicládicas, que ahora parecen salidas de una corriente de arte contemporáneo, tienen entre 3000 y 2000 años. Desde luego, se trata de un lugar muy recomendable.



Estatuilla Cicládica. Foto realizada por el autor. 


Viernes 30 de marzo

Por la mañana muy temprano nos dirigimos al museo arqueológico.  Aquí, como una de sus piezas más interesantes, está la máscara de Agamenón. También es interesante atender cómo evolucionó la escultura  griega desde los Kuoroi  hasta el niño de Maratón.  
Una de las piezas más reconocidas es la máscara de Agamenón.


Máscara de Agamenón. Foto elaborada por el autor. 


A la vuelta del museo, fuimos por  la Calle Atenas, que, en nuestro primer día, solo vimos por la noche y no nos gustó mucho. No obstante, por la mañana es un hervidero de gente puesto que se encuentra un mercado muy famoso por la venta de alimentación.

Como no podía ser de otra forma, ese día también visitamos el Ágora antigua. Pasear por el mismo lugar que Sócrates y otros famosos filósofos de la antigüedad frecuentaban  es un gran placer. Dentro del Ágora, en su museo, existen interesantes piezas, como los famosos Ostraka (plural de Ostrakon), trozos de vasijas y otras piezas de alfarería en los que se escribía el nombre de la persona que se quería condenar al destierro. De ahí su nombre, ostracismo. Deciros también que dicho museo se encuentra en un edificio conocido como la Stoa de Átalo, un pórtico helenístico construido por por Átalo II Filadelfio, durante su reinado en Pérgamo (159 a 138 a. C.)


Restos de Ostraka en el Museo del Ágora antigua. Foto realizada por el autor. 


Por último, otro edificio sublique que se puede visitar en el Ágora antigua es el Hefestión. En este templo se rendía culto a Hefesto ( el Vulcano de los romanos) y a Atenea


Hefestión. Foto elaborada por el autor. 


Pues nada. Qué deciros. Os animo a viajar a Grecia.



lunes, 16 de julio de 2018

Viendo la serie “Sons Of Anarchy”


"Duda que sean fuego las estrellas, duda que el sol se mueva, duda que la verdad sea mentira, pero no dudes jamás de que te amo". Shakespeare

Os lo reconozco, “Sons Of Anarchy” me ha dejado tocado.  Una historia de un club de moteros mafiosos solo podía generarme, antes de verla, la ansiedad por pasármelo bien con escenas de acción y chistes malos de barra de bar. No obstante, me he encontrado una auténtica tragedia, un Shakespeare macarra que te llega directo al corazón.
Jax Teller es el vicepresidente de “Sons Of Anarchy”, un club fundado por su padre -excombatiente en Vietnam- y ocho personas más. Acaba de  tener un hijo,  a pesar de que su exmujer, drogadicta, casi,mata al bebé antes de nacer como consecuencia de sus adicciones.
El club de moteros,  además de tener un taller, se dedica al tráfico de armas y demás ilegalidades llegando, para ello, a acuerdos con el IRA y otras organizaciones para implementar sus turbios negocios.
Spoilers
Para hacernos mejor una idea del argumento de la serie, es necesario conocer a sus personajes. Jax Teller es hijo de Gemma Teller, una madre cruel, despiadada y calculadora cuyo papel a lo largo de la historia es tan crucial como trágico. Es la reina del club y todas sus decisiones las justifica por el bien de SU familia cuando, en realidad, no para de meter la pata. Enseguida te das cuenta de que lo que busca es mantener su posición de poder.  El padre de Jax, John Teller, murió en un “accidente” de tráfico hacía años, así que el liderazgo de los “Sons” pasó a Clay, otro de los fundadores, que acumula todas las características para ser odiado; su propia ambición desmedida y su crueldad destacan sobre las demás. Clay es el actual marido de Gemma. A lo largo de la serie, se sospecha que John fue asesinado por Clay  (aunque siempre queda la duda de que se suicidara, con la bendición de Gemma.

Jax se replantea el futuro del club. Encuentra unos manuscritos de su padre y se da cuenta de que él planteaba una salida legal a la organización (por eso, en cierta manera, podría haber sido asesinado por Clay  Así, todas las temporadas tendrán como hilo conductor el intento de Jax de sacar al club de  la ilegalidad. ¿Podrá hacerlo? He aquí la tragedia: cuanto más lo intenta, más se complican las cosas.

 Jax vuelve a encontrarse con Tara, una ilustre cirujana que fue su novia adolescente. Con ella tendrá otro hijo y ambos intentarán salir de Charming cuanto antes, pero siempre surge algo que lo evita, sobre todo cuando Teller ocupa la presidencia del club. El sillón lo cambia, como a todos los que pasan por él.

En Sons Of Anarchy se pueden ver muchos tipos de amor. El amor de pareja, como el de Clay por Gemma y Jax por Tara, o el amor fraternal entre los miembros del club. La lealtad se pone constantemente a prueba.
Pero es importante conocer al resto personajes:
  • Opie. Es el mejor amigo de Jax Quizás el  más trágico de todos junto a Jax. Intentó salir del club porque su mujer se lo pidió, pero se cansó de trabajar por cuatro dólares y volvió con su otra “familia”. Tenía dos hijos. Su mujer fue asesinada por órdenes de Clay creyendo que Opie colaboraba con la policía. Tig la confundió con Oppie y desató lo peor.  El asesinato de Opie en la cárcel me conmocionó y es una de las escenas más potentes de la serie.
  • Chibs. Es escocés y antiguo miembro del IRA. Su mujer y su hija viven en Belfast y conviven con Jimmy O, un siniestro personaje que se encargó se expulsar a Chibs del IRA y de robarle su familia.
  • Tig. Íntimo amigo de Clay, es un perturbado asesino con cara de estar muy mal de la cabeza.
  • Piney. El padre de Oppie también es de los viejos fundadores del club. Atado a una bombona de oxígeno, hay un momento en el que también quiere sacar a Samcro del pozo negro en el que está. Será asesinado por Clay.
  • Happy. Es lo más parecido a un psicópata dentro de un club de moteros.
  • Juice. Un puertorriqueño que jugará también un papel esencial a lo largo de la serie. Colaborará con la policía para no verse descubierto ante sus hermanos de Samcro por un secreto que lleva años ocultando; traicionará a Clay y hará lo que sea por no verse expulsado de los Sons.
  • Bobby. El tesorero del club es una de las mentes más preclaras y sus consejos son los más lúcidos que se pueden dar en la mesa del club.
  • Unser. Al principio Sheriff corrupto y luego colaborador del club sin más, este anciano también es uno de los principales protagonistas. Enamorado de Gemma desde siempre, se verá arrastrado por sus tramas.
  • Nero. Aunque aparece bastante tarde, este personaje es uno de los más interesantes,  por lo menos en mi opinión. Regenta una casa de alterne, tiene una relación con Gemma cuando esta se separa de Clay, es un antiguo drogadicto y pandillero que tendrá que volver a meterse en los asuntos turbios de su antigua banda pero, al final, consigue salir de todo. Su hijo tiene espina bífida, consecuencia de los vicios de su madre. Nero y Wendy -la madre del primer hijo de Jax, que dejará la droga también- son el arquetipo de personas que redimen sus pecados y, por lo tanto, de los pocos que sobrevivirán al baño de sangre y odio que va marcando el paso de las temporadas. Nero es quizás la mente más lúcida que aparece en la serie, incluso más que Bobby,  puesto que no turbia su juicio a pesar de todos los acontecimientos.

Como os decía, muchos de los miembros del club no tienen otra familia que el propio club. Aunque Jax intenta salir, se mete cada vez más en una espiral de muerte y destrucción, pero el cénit de todo llegará cuando Gemma mate a Tara, justo horas antes de que Teller se  entregue a la policía pactando una salida para su mujer y sus hijos. A partir de ahí, Gemma y Juice, que fue testigo, le echan la culpa a una banda de chinos y entonces la guerra estalla. Es cuando te das cuenta de que Jax no tiene solución, está condenado y, por tanto, si quiere un futuro para sus hijos, debe sacrificarse. Es un delincuente y un asesino y es consciente de que debe alejar a sus hijos de la banda y de Charming si quiere que no terminen como él. Jax debe enfrentarse continuamente en lo que en sociología llamamos un conflicto de roles. Su rol de padre frente a su rol de miembro-presidente  de una banda. Pero esto se ve constantemente en la serie. Muchos de sus personajes luchan por  conciliar los distintos papeles que deben desempeñar en la sociedad, aunque siempre gana el CLUB.

Muchos son los cadáveres de hermanos por el camino, por lo que la única conclusión posible es que, si formas parte de una banda de delincuentes de ese nivel, las posibilidades de terminar o en la cárcel o muerto son extremadamente altas.
Otro elemento destacable es el papel de las mentiras y las conspiraciones en el club. Son esenciales para entender las complicaciones a las que se deben enfrentar sus miembros.
Por último, qué decir de toda la simbología religiosa. El pan y el vino que aparecen en el último capítulo, justo antes de que Jax termine con todo y justo después del final junto a la sangre, como diciéndonos que se sacrifica por sus hijos. Redención, pecado, expiación, penitencia, destinos inexorables… son conceptos que atisbamos permanentemente en la serie.
Os dejo unas canciones de la BSO que me han gustado mucho:



jueves, 5 de abril de 2018

“El cartógrafo”, maravillosa obra de teatro


El sábado 24 de marzo pude disfrutar de una de las obras de teatro que más me han impactado: “El Cartógrafo”. Con un texto escrito por Juan Mayorga, que también la dirige, dos enormes actores, Blanca Portillo y José Luis García-Pérez, desarrollan un trabajo interpretativo digno de admiración.
El argumento es demoledor: Blanca, esposa de un trabajador de la embajada española en Varsovia, conoce la historia de una niña, nieta de un cartógrafo, que, por orden de su abuelo -que al no poder usar sus piernas estaba impedido para tal tarea- , elaboró un mapa del gueto. Con esta trama arranca un duelo interpretativo en el que ambos actores encarnan a más de un personaje, adentrándose en las entrañas del miedo, la muerte, la desesperación y la huida.

Un mapa representa una realidad, pero se puede utilizar para atrapar a la gente o para permitir que huya.

Al empezar la obra, se ve un escenario con apenas algunos muebles rojos, casi sin nada, como si se les hubiera olvidado montarlo todo. Pero no. Los actores van contando sus historias con un uso de la mímica y de las descripciones que te sumergen en la historia, haciendo que seas a la vez espectador y cómplice; desarrollando la imaginación hasta un límite en el que, prácticamente, eres capaz de ver ese mapa que los actores van dibujando.

Un mapa no solo representa un territorio. Se puede hacer un mapa de la alegría… y del dolor. Mapas para la paz y para llamar a la guerra.

Blanca buscará ese mapa y a esa niña, mientras nos describe todo el terror que algunos humanos vivieron mientras eran cazados por otros humanos.
No os perdáis el tráiler: “Mirar, escoger, representar”.

domingo, 4 de marzo de 2018

Viendo la serie “Manhunt: Unabomber”



Acabo de terminar de visionar, no hace mucho, una interesante serie de Netflix centrada en Unabomber.

Theodore John Kaczynski, nacido en 1942, era un matemático brillante, pero también un filósofo neoludita y terrorista. Desde 1978 a 1995, envió paquetes bomba a universidades y aerolíneas, de ahí que el FBI lo apodara UNABOMBER (University and Airline Bomber). En 1995, escribió una carta a The New York Times pidiendo que se  publicara un manifiesto en la prensa. A cambio,  prometía cesar los ataques. Dicho manifiesto, titulado “La sociedad industrial y su futuro”, es un alegato antitecnológico que culpa a la industria de eliminar la libertad del ser humano, entre otros desastres.
Kaczynski vivía en las montañas de Montana, en una humilde cabaña sin ningún tipo de comodidades: ni agua, ni luz, ni calefacción, ni teléfono. Totalmente aislado y solo, fue el terrorista más buscado en su época.

En esta nueva serie de Netflix, “Manhunt: Unabomber”, se retrata la persecución de Ted por parte de un agente del FBI que utiliza una nueva herramienta muy innovadora en la época: la “lingüística forense”. A través de los mensajes insertados en sus cartas y del lenguaje empleado en el Manifiesto, el FBI logró cercar a Unabomber hasta poder darle caza.

¿Era Ted un loco o un fanático homicida? La serie lo retrata como un ser cuyos traumas, unidos a su portentosa inteligencia, inclinaron su balanza hacia mal. No profundiza mucho en su pensamiento ni en su ideología, pero sí en cómo un adulto -que en su día fue un chaval tímido, aislado, objeto de fuertes presiones- termina aislándose de la sociedad a la que culpa de todos los problemas.  

Ted fue, por lo menos en la serie así se explica, delatado por su hermano, cuya esposa vio que el manifiesto tenía serias similitudes con una carta bastante desagradable que le envió su cuñado. A partir de esta pista, todo encaja.

Aunque la abogada y la familia intentan que la sentencia judicial tenga en cuenta su estado mental desquiciado, él se niega a esto. Lo último que querría una persona que escribe un manifiesto y que se considera luchador por la libertad es que sus ideas sean interpretadas por la sociedad como el producto de las elucubraciones de un lunático.

Actualización a 1 de Abril de 2018
Os paso un interesante artículo sobre UnaBomber. 

sábado, 10 de febrero de 2018

Viendo la serie “Mindhunter”


¿Qué se  esconde en la mente de un asesino en serie? ¿Se puede determinar, en base a un patrón, quién es potencialmente un criminal de este tipo?
Esta reflexión es el motor argumental de la serie “Mindhunter”, un producto más que satisfactorio en el que he estado varias semanas imbuido.

Atención, posibles spoilers

La serie nos traslada a 1977. En esta fecha, dos agentes del FBI, uno joven y ambicioso y otro mayor y curtido en mil batallas, deciden iniciar un estudio analizando las mentes de asesinos en serie. Para ello, se lanzan a entrevistar a auténticos psicópatas, homicidas legendarios y crueles que empiezan a contar sus depravaciones con pelos y señales.
 En principio, esta nueva unidad del FBI recopila la información  en secreto. Como se dedica a dar charlas a policías de distintas localidades enseñando lo que hace el FBI, los protagonistas aprovechan los viajes para ir construyendo su estudio.  

“Mindhunter” es densa y,  en ocasiones, desagradable. No hay sangre; es más bien un horror psicológico ante la recreación que se hace de las atrocidades. Por ejemplo, uno de los entrevistados, Edmund Kemper, un asesino de colegialas, retrata con parsimonia todo el ritual malvado que llevó a cabo en sus diferentes asesinatos. Como bien habéis podido ver en el enlace, el tipo existe de verdad y eso hace aún más tenebroso todo lo que les cuenta a los agentes.

Los diálogos, con una buena cantidad de referencias psicológicas y sociológicas, van fluyendo mientras ves cómo los dos protagonistas se ven involucrados poco a poco en distintos casos  que, al final,  terminan por pasarles factura. El joven, obsesionado con empatizar con los asesinos empieza a vivir una subida del ego que le acarreará problemas. Utiliza cualquier recurso con tal de obtener la información que quiere, lo que le lleva a un terreno de ambigüedad moral que chocará de lleno con asuntos internos.

El veterano, por el contrario, se da cuenta de que poco a poco su trabajo lo aleja de su familia. Para protegerla, levanta una barrera entre ellos que acarrea situaciones tensas llenas de incomunicación.  
Veremos cómo evolucionan las temporadas posteriores. Es lo que tienen las series.  



viernes, 19 de enero de 2018

Viendo la cuarta temporada de Black Mirror



Black Mirror se ha convertido en una de mis series favoritas, sobre todo de cara a reflexionar -sabéis que lo hago mucho- sobre la relación entre tecnología y sociedad. Esta cuarta temporada tiene capítulos interesantes. Desde mi modesta opinión, los que más me han gustado son:

Atención spoiler:


 Segundo episodio que muestra a una madre sobreprotectora que decide utilizar la última tecnología existente para calmar a padres muy nerviosos: un dispositivo que, implantado en el cerebro del niño, es capaz de monitorizar todo lo que hace. En una tableta, la madre tiene la posibilidad de ver y oír lo mismo que la hija, de geolocalizar donde está, de controlar sus pulsaciones y saber si algo no va bi
en en su cuerpo.

Además, y esto es interesante, la madre dispone de la potestad de “censurar” partes de la vida cotidiana para que su hija esté segura. Así, si la asusta un perro, la progenitora puede hacer que la hija solo vea una mancha inaudible totalmente inofensiva. Esta funcionalidad  se puede extender a la violencia, la pornografía, las palabrotas… En fin, una niña criada totalmente fuera de la realidad que la rodea.

Sin embargo, la chica crece y empieza a mostrar inquietudes hacia la vida. La madre, que le había dado la libertad de dejarla de monitorizar, se asusta en el momento en el  que se da cuenta de que la chica  le miente sobre dónde pasará una determinada noche. Activa de nuevo la tableta y se entera de los nuevos compañeros de su hija en ese momento: sexo y drogas. Así, todos los miedos de la madre, como si fuera el mito de Edipo, se convierten en una profecía autocumplida.


Este capítulo también me ha gustado. Una pareja que va con su coche tras una fiesta, ambos puestos de todo tipo de estupefacientes y alcohol, atropellan a un ciclista. El chico convence a la muchacha para salir huyendo tras deshacerse del cadáver. Muchos años después, ella es una famosa y bien posicionada arquitecta, casada y con un hijo. Un día, recibe una visita en un hotel donde se hospeda: es el joven  –ya algo mayor- que atropelló al ciclista. Está arrepentido, ha dejado de beber y ahora está decidido a contarlo todo. Ella, de los nervios por lo que se le viene encima, lo asesina.
Paralelamente, en la calle,  una furgoneta autónoma que reparte  pizzas atropella a un joven. La arquitecta se asoma a la ventana. Ve el suceso.

Pero el capítulo evoluciona de una forma sensacionalmente tenebrosa. La victima del atropello demanda a la empresa de las pizzas.  La investigadora del seguro decide emitir un informe para ver si puede determinar quién es el culpable y cuantificar la indemnización. Busca testigos y, gracias a una nueva tecnología, accede a sus recuerdos de la noche de autos. Pero, ¿qué pasará cuando llegue a visitar a la arquitecta?, ¿ qué dirá su cerebro sobre lo que hizo?
Por lo demás, el resto de capítulos no están mal, pero no me han impactado tanto como los dos anteriores. Me gustaría conocer vuestra opinión: ¿qué capítulo os ha gustado más?






jueves, 11 de enero de 2018

Realidad, imaginación, mito de la caverna de Platón y Matrix

Me ha surgido la ocasión de reflexionar sobre el mito de la Caverna, Platón, Matrix y la realidad y he decidido plasmar estas ideas aquí.  
 Empecemos:
Platón, que vivió entre el 427-347 a. C, desarrolló el mito de la caverna en el libro VII de su interesantísima obra “La República”. Fue utilizado para explicar metafóricamente su teoría sobre el conocimiento y la realidad. Para Platón había dos mundos:
  • Mundo sensible (el de las cosas). Este mundo lo percibimos con los sentidos. Por ejemplo, yo veo un coche arrancado en la puerta de mi casa. Lo toco, está frío, huelo el humo del tubo de escape, siento el frío de la mañana, oigo el motor.
  • Mundo ininteligible (mundo de las ideas). El mundo de las ideas es perfecto, está fuera del alcance de los sentidos y solo se llaga a él mediante la razón. Ves un coche, pero la realidad no es así, estás viendo una deformación de una idea, de algo más supremo.

Como en esa época -ahora también- la gente necesitaba que se explicaran conceptos abstractos de forma muy sencilla, recurrió al ejemplo de la caverna. En la caverna de Platón tenemos los siguientes elementos:

  • Unos cuantos individuos encadenados obligados a centrar su vista en una pared.
  • Un fuego que a duras penas ilumina la caverna.
  • Gente, animales… que pasan alrededor de la caverna y que proyectan sus sombras y sus sonidos en el interior.


Los prisioneros solo ven sombras y escuchan débiles voces y ruidos del exterior. Como llevan toda la vida dentro, para ellos ESA ES LA REALIDAD. Pero Platón, y nosotros estamos con él, explica que eso no es cierto. Solo ven sombras.
Resulta que uno de los presos se libra de las cadenas y se va de la caverna. La luz del sol lo abruma y apenas puede ver. Poco a poco va tomando conciencia de  la realidad: el sol, el cielo… Se da cuenta de que es muy distinta a su anterior mundo. Para Platón, esta persona sería un filósofo, alguien que ha encontrado LA VERDAD. ¿Cómo piensas que reaccionarán sus compañeros de la caverna?
Pues muy mal. No lo creen y lo matan, al igual que a Sócrates,  maestro de Platón, al que obligaron a suicidarse precisamente por unas opiniones que, para Platón, solo eran la verdad. El filósofo, por lo tanto, está obligado a explicar las cosas como son en realidad, aunque a la gente no le guste su opinión -a nadie le gusta que le digan que su vida es una farsa- y a pesar de las consecuencias que pueda tener.

Para Platón, nuestro mundo no es la realidad, sino un torpe reflejo de un mundo superior y perfecto. Estas ideas no solo están representadas aquí, hay que imaginar que las religiones también piensan esto, dándole la capacidad al ser humano de plantearse que es obra de un ser superior y que está dentro de un proyecto más allá de su vida común y corriente.

Bueno, vamos con Matrix
Aquí tenemos a dos personajes fundamentales: Neo y Morfeo. Neo tiene inquietudes un tanto peculiares. No se siente cómodo con su vida, así que Morfeo lo conoce e intenta reclutarlo. ¿Reclutarlo para qué? Pues para liberar a la especie humana. ¿Cómo? ¿Estamos esclavizados? (menos mal que no reaccionó como los amigos de la caverna) Pues sí, toda la realidad es un invento de una inteligencia superior. Matrix recrea un mundo que no es real, son las sombras dentro de la caverna. Entonces, Morfeo le da a elegir a Neo entre dos pastillas: una lo libera; otra lo deja donde está. Cuando es rescatado, como el preso, sale y conoce la realidad: solo era un ser dentro de un enjambre de humanos cuyo único objetivo es proporcionar energía.
Si hay una diferencia entre el mito y Matrix, es que la realidad inventada por la inteligencia superior parece más saludable y entretenida que la vida dentro de una nave perseguido por enemigos, tal y como se encuentra Neo. Pero es que la verdad o la libertad tampoco tienen que ser un paraíso, simplemente muchos piensan que es mejor que ser esclavos.

En Matrix, por tanto, ¿qué será la VERDAD? Hay una escena en la que Neo está con un chico budista intentando doblar una cuchara. El niño le dice a Neo que tiene que conocer la verdad para doblar los objetos. ¿Cuál es? Pues que no hay cuchara. También aparece un personaje que decide traicionar a los buenos porque Matrix le ha ofrecido una vida mejor. No es real, pero la sensación es que sí. De nuevo, nuestros sentidos pueden engañarnos y hay gente que prefiere vivir esclava a ser libre, simplemente porque la libertad es exigente con uno mismo.  

Si imaginamos que alguien nos dice que en realidad estamos en un programa informático y que nada es real, lo tomaríamos por loco. Pero, ¿y si nuestra realidad es una fantasía?

Conclusiones:
Por lo tanto, la conclusión más importante para mí es que no hay mayor esclavitud que la ignorancia.

Para profundizar

miércoles, 10 de enero de 2018

Por qué me gusta la serie THE LEFTOVERS

Un día, un porcentaje de la población mundial, concretamente el 2%,  desaparece. Familiares, amigos, conocidos, famosos o gente anónima. Lo que a priori podría parecer una serie de ciencia ficción se convierte -en mi opinión y sobre todo cuando terminé de ver la tercera y última temporada- en algo más profundo.

THE LEFTOVERS va sobre la ausencia, sobre la pérdida de un ser querido y la forma en que las personas nos enfrentamos a  esta situación. Lo que ocurre, como si de una novela de José Saramago se tratara, es que la serie nos traslada a una situación kafkiana y surrealista que no busca otra cosa que profundizar en el alma humana. Lo importante no es saber qué ha pasado con los que se fueron, sino cómo se comportan los que se han quedado.
Cuando los personajes sufren  este shock (alguien de su círculo cercano ha desaparecido de golpe, que no se sabe si ha muerto o dónde está),  lo afrontan de multitud de formas: aceptando lo que les ha pasado, cambiando hábitos o, simplemente, buscando un camino que les de algo de paz aunque sea tortuoso: sectas, alcohol y drogas, violencia, religiones estrictas…
Esta serie va de todo esto. De cómo es posible pasar página y construir una nueva vida cuando un misterio y un dolor tan enorme acechan tu vida aplastándote como si fuera una avalancha de nieve. Todos los personajes están tocados: el policía, su exmujer que ingresó en la secta del remanente culpable, sus hijos, el padre del policía, el cura (personaje muy interesante, por cierto)… Cada temporada hace mella y nos hace reflexionar sobre la vida, la muerte, el destino, la locura, la religión, la Fe,  la esperanza, el miedo a lo desconocido y, como os decía, la ausencia y la soledad. ¿Eran los protagonistas felices antes del día de la desaparición? ¿Lo son después? ¿Lo serán alguna vez?

La serie es intensa y pesimista. Es un puñetazo en el estómago del buen rollo y del pensamiento positivo de libro de gasolinera. Es un retorcido ejercicio por llevarnos a una situación más real de lo que podemos esperar  y, por qué no,  nos invita a  acompañar en su viaje a personajes con mucho dolor dentro pero que luchan por sobrevivir. Cada uno a su manera. Por lo demás, la serie es rara,  muy rara, pero fantástica.





sábado, 6 de enero de 2018

Viendo la primera temporada de DARK

Hacía tiempo que echaba de menos una serie que me generara esa sensación mística que viví con Perdidos. Capítulos que suponen un reto intelectual y que desembocan en maravillosos quebraderos de cabeza. Cuando te sumerges en una misteriosa trama llena de suspense, mezclada con conceptos y enigmas filosóficos, religiosos y científicos, el entretenimiento, por lo menos para mí, está garantizado.
Atención: SPOILER
DARK plantea un escenario peculiar. Un chico, en 2019, ha desaparecido en una ciudad alemana. Dicha ciudad tiene una central nuclear que jugará un papel decisivo en toda la trama. No obstante, no es el único chico desaparecido. Treinta y tres años antes, Mads, el hermano de Ulrich, un policía, también se esfumó sin dejar rastro. Además, un hombre llamado Michael se suicida dejando una carta que solo se podrá abrir un día determinado a una hora determinada. Ese día, a esa hora, también desaparece Mikkel, el hijo de Ulrich. Misteriosamente, Mikkel aparece en 1986. Ha viajado -adentrándose en unas cuevas situadas cerca de la central- a través del tiempo.

El sistema de cuevas esconde un laberinto que permite dar saltos en el tiempo de treinta y tres años.  Paralelamente van apareciendo cadáveres de niños con los ojos quemados en varias de las épocas que nos sugiere esta temporada: 1953, 1986 y 2019. ¿Por qué se puede viajar en el tiempo? ¿Por qué aparecen estos niños muertos? Además, un oscuro y ambiguo sacerdote, Noah, parece esconder un plan oculto en esta batalla. ¿Quién es Noah?, ¿qué pretende? ¿Qué papel juega el número 33?
Cada uno de los personajes está conectado con los demás de una forma mucho más estrecha de lo que, a priori, podemos entrever en los primeros episodios. Pasado, presente y futuro se encuentran en un mismo plano hasta llegar al momento en que nos enfrentamos al eterno retorno de Nietzsche. Sí, una paranoia, pero deliciosamente excitante.

DARK no solo es una serie sobrenatural. Como os comentaba, todos los personajes están conectados y la mayoría tienen una doble vida, con multitud de secretos y aspectos que ocultar. Este campo también es muy interesante y no hace sino enriquecer aún más la serie.
Otro aspecto para destacar, además de esa fotografía llena de sombras, lluvia y oscuridad, es una música de máximo nivel que genera una atmósfera totalmente perturbadora.
Es posible que los primeros capítulos pierdan un  poco, pero considero que es debido a que esta serie exige un nivel de atención y de concentración del espectador por encima de la media de productos a los que estamos acostumbrados. Más que puro entretenimiento pasivo, la veo como un juego mental entre los creadores y los que nos ponemos enfrente de la pantalla, que en ocasiones podemos perdernos en el laberinto de personajes.  Para algunos, esa complejidad puede ser un problema; para mí es una bendición.

Espero que la segunda temporada cumpla las expectativas que me ha generado la primera, porque se pueden plantear varios caminos narrativos: desarrollar más el papel de Jonas, que se convierte en una especia de viajero en el tiempo; y, cómo no, profundizar en esa batalla de la que habla Noah entre el bien y el mal cuyo objetivo es controlar los viajes en el tiempo.

Para concluir, os comento algo peculiar que me ha pasado esta Navidad. Leyendo un libro sobre  Japón y el Ikigai (objetivo que todos nos ponemos en la vida y que se convierte en nuestro motivo para vivir felices), me encontré de golpe con una oración que aparece en la serie y que uno de los personajes entona en varias ocasiones. Cuando la escuché me pareció fantástica, pero, al leerla, es como si me viera en la obligación de traerla aquí y fijarla en el blog. Tanto en DARK como en el libro solo se comenta una parte, para mí  la más curiosa.  Os traslado la traducción que aparece en Wikipedia, que no coincide con la traducción que vi en la serie (por lo menos, en la versión subtitulada del alemán).

Señor, concédeme serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar,
fortaleza para cambiar lo que soy capaz de cambiar
y sabiduría para entender la diferencia.


jueves, 4 de enero de 2018

Análisis del capítulo de Black Mirror “Caída en picado” (tercera temporada)


Black Mirror es una serie que me encanta y muchos son los capítulos que te dejan pensando y que fácilmente podrían ser usados en cualquier cine fórum que se precie. No obstante, hoy me gustaría hablar de “Caída en Picado”. Iréanalizando más capítulos próximamente, porque el debate que suscita esa serieme parece muy útil de cara a analizar la sociedad tecnológica en la que vivimos.

Existe un mundo futurista en el que todos están obsesionados con conseguir una buena puntuación en las redes sociales. No, no es en Instagram, pero se parece. La nota máxima es cinco estrellas y a partir de 4,5 eres, digamos, un fenómeno. Mejores trabajos, descuentos a la hora de comprar un piso, invitaciones por doquier a todo tipo de celebraciones, prioridad a la hora de recibir un tratamiento médico importante… En fin, que te conviertes en parte de la aristocracia social del momento. Las puntuaciones dependen de muchas cosas: caer simpático, ser un buen profesional o simplemente que la foto de tu pastelito junto con tu café les guste a aquellas personas que no tienen otra cosa que hacer que ver pastelitos y cafelitos a través de su móvil. Por otro lado, caer por debajo de cuatro -de tres, ya no digamos- te condena al ostracismo; eres una persona poco de fiar, un delincuente aunque seas honrado y cumplas con la ley, un marginado, un apestoso individuo del que todo el mundo quiere huir. Las puntuaciones negativas no solo son producto de que no lo hagas bien, simplemente caes antipático en ese momento y una cosa lleva a la otra. Cuando te das cuenta, estás outside.
En este universo en el que todos se puntúan, las risas falsas, las sobreactuaciones, la obsesión por caer bien llegan hasta límites que rozan lo absurdo. La protagonista, en su empeño  por triunfar, llega a convertirse en una auténtica paranoica. Todo se circunscribe a obtener esa ansiada puntación y la pérdida de contacto con la realidad la hace más y más susceptible ante cualquier adversidad de camino a su ansiado objetivo: tener más de 4,5 puntos.  

Me gusta mucho este episodio porque lo veo muy cercano. Toda esa gente colgando constantemente fotografías de cualquier chorrada con tal de encontrar miles de likes, persiguiendo los “me gusta” como si de un adicto a la droga en busca de su dosis se tratara. Pero, realmente, ¿son felices y lo comparten o solo son “felices” si demuestran que lo son? ¿Es más importante ser feliz o parecerlo? Sí, estamos ante un trabalenguas, pero a veces da la sensación de que de lo que se trata es de generar envidia y de estar constantemente compartiendo un contenido de tipo personal no vaya a ser que alguien se olvide de que existimos. Se intenta proyectar una imagen que seguramente no es la real, construyendo dos vidas: la ordinaria, del trabajo, comer, dormir y afrontar las penalidades de la vida; y, por otra parte, ese intento constante de buscar el reconocimiento efímero en las redes simplemente por colgar imágenes de nosotros mismos.

Pero lo peor de esto es que este capítulo se está tornando más real de lo que puede parecer. En China ya existe una aplicación que genera distintas puntuaciones. Según podemos leer en laprensa, “el gigante asiático está probando un sistema para medir la buena ciudadanía de sus millones de habitantes. Amparado bajo el paraguas de experimento social (sí, como Gran Hermano), la aplicación Zhima Credit utilizará el Big Data de los ciudadanos para otorgar a cada uno un rating de crédito que iría del 350 al 950. “
“Por ejemplo, quienes tengan mayor puntuación, no necesitarán dejar depósito en hoteles, puntos de alquiler de vehículos u otros servicios similares. Al ser buenos ciudadanos, se les presupone un civismo que perderán si no cumplen. 
Todo lo contrario le pasará a quienes tengan una puntuación baja. No sólo tendrán que pagar más depósitos, sino que se quedarán sin servicio en caso de no haber suficiente servicio para todos.”
¿Habéis visto este capítulo? ¿Cuál es vuestra opinión? ¿Os perece correcto el experimento chino?