Cuando paseo por la calle, y creo que esto ocurrirá a más de uno, observo a la gente con la que me cruzo y me pregunto cómo serán en realidad, si ocultan algún secreto, o algún pecado. Un amigo mío decía que muchas veces se preguntaba, con evidente tono irónico, si todos ellos existían en realidad. Al recordar la reflexión de mi estimado colega, veo representada la gran obra maestra de Juan Rulfo (1917-1986): “Pedro Páramo”. El protagonista, exhortado por su madre justo en el lecho de muerte, se ve abocado a buscar a su padre cuyo nombre da título al relato; para ello, se dirigirá a Comala, el pueblo donde residía. Algo raro pasa, una atmósfera intrigante inunda el pueblo ¿Están vivos los personajes que se encuentra? Durante el desarrollo de la historia queda clara una cosa: todos tenían algún motivo del que avergonzarse, todos tenían algo por lo que pedir expiar sus pecados. Veo gente en la calle, y veo almas danzando por las aceras. Cada una arrastrará su historia, sus pasiones, su...