Siempre que hay una ola de calor y abrimos el grifo nos acordamos de las sequías. Si no hubiera agua, de nada servirían el oro o el petróleo y, menos, el dinero. Andar por la tierra seca, recibir el golpe del aire caliente en los pulmones debería hacernos pensar. Sobre sequía trata el libro del mismo nombre, “La sequía”, del por mí admirado escritor británico J. G. Ballard (1930-2009) . En un mundo futuro, la contaminación ha desarrollado una pequeña película de porquería que, instalada sobre el mar, impide que se evapore el agua y, por extensión, que se formen las nubes que nos traen la lluvia. Con un estilo bastante conseguido e interesante, nos muestra la lucha por sobrevivir en busca de H2O. De este autor también recomiendo “Rascacielos”, que se centra en la vida en un bloque de pisos ultramoderno que emula una ciudad. Las distintas plantas están habitadas por colegios, oficinas, residencias…, estableciéndose una desigualdad conforme se sube en función de la riqueza de las p...