En “Nada se opone a la noche” Delphine de Vigan habla de la vida de su madre de forma cruda y precisa. Nos regala una escritura bella y llena de matices que hace que este libro merezca realmente la pena ser leído. La narración arranca con la muerte de ella. No se sabe bien la causa, pero todo apunta a un suicido. Se llamaba Lucile y arrastraba una vida marcada por la enfermedad mental y las tragedias familiares. Nos enfrentamos a un libro misterioso, ambiguo, por momentos inquietante. A la par que la autora habla de Lucile, nos hace partícipes de la construcción de la novela. Cuenta cómo se entrevistó con sus familiares y estos le facilitaron documentos, fotos y cintas grabadas por su abuelo contando su vida. La autora tiene que construir la historia basándose en una información a veces contradictoria, constituida por recuerdos a los que se suman los suyos propios como hija. ¿Sucedió todo como le cuentan? ¿Se pierde algo? ¿Quién miente? ...
Reseñas de libros clásicos