Hacía tiempo que una película no me impactaba tanto c omo “El fuego fatuo” . Dirigida por el genial Louis Malle, este filme trata las últimas horas de Alain, un dandy alcohólico que, tras salir del centro de rehabilitación, comienza a despedirse de sus amigos en lo que es, a todas luces, un último viaje desesperado hacia la autodestrucción. Alain tiene una esposa americana, que vive en Nueva York, y también una amante. Abandonó Nueva York para curarse en Versalles de su adicción pero, tras cuatro meses y sin ganas de vivir, decide abandonar por un día el centro en el que se hospeda para ir a París. Ahí se encontrará con personajes que no pararán de recordarle sus años “buenos”, sus años de alegría alcohólica, de fiestas, de desfase y de noches eternas. Pero Alain no encuentra aliciente para vivir, porque el paso del tiempo le recuerda que se hace viejo. Cuando va por la calle la idea de la juventud, de las chicas guapas paseando, en fin, todo lo que le rodea, hace que Alain...
Reseñas de libros clásicos