sábado, 10 de febrero de 2018

Viendo la serie “Mindhunter”


¿Qué se  esconde en la mente de un asesino en serie? ¿Se puede determinar, en base a un patrón, quién es potencialmente un criminal de este tipo?
Esta reflexión es el motor argumental de la serie “Mindhunter”, un producto más que satisfactorio en el que he estado varias semanas imbuido.

Atención, posibles spoilers

La serie nos traslada a 1977. En esta fecha, dos agentes del FBI, uno joven y ambicioso y otro mayor y curtido en mil batallas, deciden iniciar un estudio analizando las mentes de asesinos en serie. Para ello, se lanzan a entrevistar a auténticos psicópatas, homicidas legendarios y crueles que empiezan a contar sus depravaciones con pelos y señales.
 En principio, esta nueva unidad del FBI recopila la información  en secreto. Como se dedica a dar charlas a policías de distintas localidades enseñando lo que hace el FBI, los protagonistas aprovechan los viajes para ir construyendo su estudio.  

“Mindhunter” es densa y,  en ocasiones, desagradable. No hay sangre; es más bien un horror psicológico ante la recreación que se hace de las atrocidades. Por ejemplo, uno de los entrevistados, Edmund Kemper, un asesino de colegialas, retrata con parsimonia todo el ritual malvado que llevó a cabo en sus diferentes asesinatos. Como bien habéis podido ver en el enlace, el tipo existe de verdad y eso hace aún más tenebroso todo lo que les cuenta a los agentes.

Los diálogos, con una buena cantidad de referencias psicológicas y sociológicas, van fluyendo mientras ves cómo los dos protagonistas se ven involucrados poco a poco en distintos casos  que, al final,  terminan por pasarles factura. El joven, obsesionado con empatizar con los asesinos empieza a vivir una subida del ego que le acarreará problemas. Utiliza cualquier recurso con tal de obtener la información que quiere, lo que le lleva a un terreno de ambigüedad moral que chocará de lleno con asuntos internos.

El veterano, por el contrario, se da cuenta de que poco a poco su trabajo lo aleja de su familia. Para protegerla, levanta una barrera entre ellos que acarrea situaciones tensas llenas de incomunicación.  
Veremos cómo evolucionan las temporadas posteriores. Es lo que tienen las series.  



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